La estacionalidad influye en el sabor y en la calidad y apoya modelos de producción sostenibles
Cuando hablamos de productos de temporada solemos pensar automáticamente en frutas y verduras, pero lo que muchas personas no saben es que la carne también tiene su propia estacionalidad. Y pensareis: pero si puedo comprar ternera, cerdo o pollo durante todo el año, ¿realmente existe una temporada para la carne?. La pregunta que surge es lógica, pero la respuesta es «sí», aunque con matices respecto a los productos agrícolas. La carne la podemos consumir en cualquier momento, pero su sabor, textura y calidad están influenciadas por el ciclo natural de los animales y por su alimentación, factores que cambian a lo largo del año.
La primavera, por ejemplo, es una de las épocas más ricas para el pasto, los campos son más verdes, aparece mayor variedad vegetal y las plantas son más ricas en nutrientes. Y esto se refleja directamente en la carne: mejor infiltración de grasa, mayor jugosidad, sabor más intenso y color más vivo.
Por eso no puede ofrecer lo mismo un ternero que se alimenta de pasto fresco que otro criado durante los meses más secos del año. En definitiva, aunque podamos consumir carne en cualquier momento, su mejor expresión suele estar ligada a determinadas épocas.
En Ramaders Agrupats, como expertos en carne, os contamos cuales son las más habituales en cada estación:
Durante otoño e invierno, con la llegada del frío, predominan preparaciones más contundentes. Los productos cárnicos más habituales son: el cerdo ibérico, ideal para guisos y asados, así como las carnes de caza, entre las que destacan la codorniz, la perdiz, el jabalí, o los embutidos ligados a la temporada de matanza del cerdo.
En primavera y verano, cuando llega el buen tiempo y el campo está más colorido, buscamos platos más ligeros. Las carnes que ganan protagonismo son: la ternera, el cordero y diferentes cortes de carnes rojas que funcionan especialmente bien en parrillas y barbacoas.
Y luego hay productos que son versátiles en cualquier época del año, como el pollo.
Tener en cuenta la estacionalidad de los productos cárnicos ofrece varias ventajas; mejor calidad nutricional, mayor sabor y frescura. Y otro factor igual de importante: consumir carnes respetando la estacionalidad contribuye a apoyar modelos de producción más sostenibles y a valorar el trabajo de los ganaderos que cuidan del territorio.