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Aprovechamiento de sobras navideñas: recetas tradicionales

Entre dos años: el arte de reinventar la abundancia navideña

Durante estas dos semanas frenéticas de grandes comidas, el frigorífico está lleno muchas veces de restos de los festines. Como profesionales de la carne y defensores de la cocina de aprovechamiento tradicional, consideramos que estas semanas ofrecen una oportunidad perfecta para demostrar que la verdadera maestría culinaria no está solo en preparar grandes banquetes, sino en saber aprovechar inteligentemente cada recurso disponible.

La filosofía del aprovechamiento está profundamente arraigada en la cultura gastronómica mallorquina. Nuestros abuelos, que vivieron épocas de escasez, desarrollaron una creatividad extraordinaria para transformar sobras en nuevos platos igualmente deliciosos. Esta sabiduría no solo es económicamente sensata y ambientalmente responsable, sino que además nos permite disfrutar de preparaciones que, en muchos casos, resultan tan satisfactorias como los platos originales.

Las sobras de cordero, lechona o pollo asado son tesoros culinarios esperando ser reinventados. La carne ya cocinada, impregnada de los sabores de los asados navideños, puede convertirse en rellenos para croquetas, empanadas o canelones. Los huesos, con restos de carne adheridos, producen caldos de una intensidad aromática extraordinaria, base perfecta para sopas reconfortantes en estos días fríos.

Los embutidos que no se consumieron en los aperitivos encuentran nuevas aplicaciones en tortillas, revueltos o como ingredientes de bocadillos gourmet. Incluso las verduras asadas que acompañaron las deliciosas comidas pueden triturarse para crear cremas o purés que sirvan de base para otros platos.

La clave está en no ver las sobras como algo de segunda categoría, sino como ingredientes ya trabajados que han ganado complejidad de sabor. La receta que os proponemos transforma restos de cordero o lechona en unas croquetas que nada tienen que envidiar a las preparadas específicamente para ese fin. De hecho, muchos cocineros profesionales preparan deliberadamente más carne de la necesaria en sus asados, precisamente para disponer de sobras con las que elaborar estas delicias.

Receta: Croquetas de aprovechamiento

Ingredientes

  • 400g de carne sobrante (cordero, lechona o pollo), finamente desmenuzada
  • 100g de jamón serrano picado
  • 80g de mantequilla
  • 100g de harina
  • 1 litro de leche
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • Nuez moscada
  • 2 huevos
  • Pan rallado
  • Aceite para freír
  • Sal
  • Pimienta

Elaboración

  1. Picar muy finamente la carne sobrante, eliminando cualquier resto de hueso, cartílago o grasa excesiva. Si la carne tiene gelatina adherida de los jugos de cocción, incluirla ya que aportará sabor y textura.
  2. Picar finamente la cebolla y el ajo. En una sartén con un poco de aceite, pochar hasta que estén transparentes. Añadir el jamón serrano picado y cocinar 2 minutos más.
  3. Añadir la carne desmenuzada a la sartén y mezclar bien con el sofrito. Cocinar a fuego medio durante 5 minutos para que todos los sabores se integren. Reservar.
  4. En una cazuela amplia, derretir la mantequilla a fuego medio. Añadir la harina y remover constantemente con una cuchara de madera durante 3-4 minutos para cocinar la harina y eliminar el sabor crudo (roux).
  5. Comenzar a añadir la leche poco a poco, sin dejar de remover para evitar grumos. Es importante ir añadiendo gradualmente y esperar a que se integre cada adición antes de añadir más leche.
  6. Cuando toda la leche esté incorporada y la bechamel esté espesa y cremosa, sazonar con sal, pimienta y una pizca generosa de nuez moscada rallada.
  7. Añadir la mezcla de carne y sofrito a la bechamel y mezclar bien hasta obtener una masa homogénea. La consistencia debe ser espesa pero manejable.
  8. Trasladar la mezcla a una fuente amplia, extenderla uniformemente y cubrir con film transparente en contacto directo con la superficie para evitar que forme costra. Refrigerar durante al menos 4 horas, idealmente toda la noche.
  9. Una vez fría y firme la masa, formar las croquetas con las manos ligeramente humedecidas, dándoles forma cilíndrica o de bolita según preferencia.
  10. Preparar tres recipientes: uno con harina, otro con huevos batidos y otro con pan rallado.
  11. Pasar cada croqueta primero por harina (sacudiendo el exceso), luego por huevo y finalmente por pan rallado, asegurándose de que queden bien cubiertas. Para mayor protección, repetir el proceso de huevo y pan rallado.
  12. Colocar las croquetas empanadas en una bandeja sin que se toquen entre ellas. Si no se van a freír inmediatamente, refrigerar hasta el momento de la cocción.
  13. Calentar aceite abundante en una sartén honda o freidora a 180°C.
  14. Freír las croquetas en tandas pequeñas durante 2-3 minutos hasta que estén doradas uniformemente. No sobrecargar la sartén ya que bajaría la temperatura del aceite.
  15. Escurrir sobre papel absorbente y servir inmediatamente mientras están crujientes por fuera y cremosas por dentro.
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