De las matances se aprovecha todo y se elaboran sobrasadas y botifarrones.
En Mallorca, las matanzas son una celebración que une a generaciones, a familias y a amigos. Históricamente, las matanzas han sido una manera de aprovechar todo el cerdo, sin desperdiciar ninguna parte. Cada pieza sigue teniendo su función y su método de conservación. Pero, hoy en día, se elaboran, sobre todo, sobrasadas, uno de los productos gastronómicos más valorados de la isla.
Las familias mallorquinas continúan celebrando la tradición con los primeros fríos del otoño. Durante estos días, las casas se llenan de actividad desde la salida del sol, se trabaja, se comparten risas, recuerdos y el buen comer. Las matanzas son mucho más que un rito gastronómico, es una experiencia que enseña valores como el esfuerzo, la paciencia y la cooperación.
Muchas familias crían al cerdo durante todo el año, para empezar a principios de noviembre con las matanzas. La llegada del frío hace que la carne se conserve mejor y empiece el proceso de curación de las sobrasadas, que culmina meses después con un sabor incomparable.
Es un arte en el que cada fase tiene su herramienta:
- El cuchillo acorador y otra serie de cuchillos para el despiece.
- Ribell de matances para pastar la sobrasada.
- El ribell de sang para recoger la sangre, sazonarla y servirla.
- Alfàbia d’ossos para conservar los huesos con sal y hacer caldos.
- Cadafet, para escaldar la piel del cerdo
- Aguja e hilo para coser las sobrasadas.
- Cuerda para atar los butifarrones, camaiots y otras piezas
- Hacha y picadora para preparar la carne y una omplidora para rellenar los intenstinos con los que hacer butifarrones, camaiot, blanquets y, sobre todo, sobrasadas.
Cada herramienta tiene su momento, y cada persona tiene su papel. Aunque hay muchos instrumentos , no hay improvisación, hay conocimiento transmitido de generación en generación. En muchas casas, la fiesta puede reunir desde 10 hasta 50 personas.
La tradición tiene futuro si hay implicación, conocimiento y herramientas para celebrarla. Además de voluntad, ya que es un acontecimiento en el que se empieza a trabajar con la salida del sol y terminas considerablemente tarde.
En Ramaders Agrupats, no podemos imaginar Mallorca sin esta tradición que da sabor, vida y sentido al campo mallorquín. Por eso, ofrecemos dos opciones: matanzas de cerdo completo o matanzas a la carta.