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Caldo de carne casero con productos de Ramaders Agrupats

Caldo casero de carne

Cómo preparar un buen caldo, conseguir más sabor y qué hacer con la carne después de la cocción

Con la llegada de los días más frescos, vuelven a apetecer los platos de cuchara, como un buen caldo calentito. Además, un caldo es una buena base para preparar sopas, arroces, guisos y muchas otras elaboraciones, pero su resultado depende en gran parte de los ingredientes que utilicemos y de cómo los cocinemos. 

No todas las piezas de carne aportan lo mismo. Algunas ofrecen un sabor intenso, otras contienen tejidos que contribuyen a dar cuerpo al caldo y otros como los huesos pueden aportar profundidad y textura. Así que elegir bien qué comprar es igual de importante como respetar el tiempo de cocción para conseguir un caldo más sabroso. También hay que saber que diferencia hay entre utilizar huesos y carne, 

En Ramaders Agrupats te explicamos qué piezas puedes elegir, cómo preparar un caldo sabroso y cómo aprovecharlo en la cocina.

Los huesos se suelen utilizar para aportar sabor y cuerpo al caldo. Puedes pedir huesos de ternera para caldo y combinarlos con otras carnes. La proporción de huesos dependerá de la intensidad que busques y de la elaboración que quieras preparar.

Pero conviene recordar que un caldo no mejora necesariamente por añadir más huesos. La calidad de los ingredientes, la cantidad de agua y el tiempo de cocción son factores que también influyen en el resultado.

La carne como el pollo sirve para preparar caldos suaves, mientras que la de cerdo puede aportar un sabor diferente. También puedes combinar las dos carnes. 

Cómo hacer un buen caldo de carne paso a paso

1. Seleccionar la carne y los huesos que vayas a utilizar. Para completar el sabor, puedes añadir cebolla, zanahoria, puerro y apio, además de algunas hierbas aromáticas. Luego lavar las verduras y cortar en trozos grandes. 

 2. Colocar la carne y los huesos en una olla y cubrir con agua fría. Después, calentar gradualmente hasta que el agua empiece a hervir suavemente. Este método permite que los ingredientes se calienten de manera progresiva mientras van aportando sabor al líquido.

3. Durante los primeros momentos de cocción puede formarse espuma en la superficie. Puedes retirar con una espumadera para mantener el caldo más limpio. Después, reducir el fuego para mantener una cocción suave. Un hervor demasiado intenso puede enturbiar el líquido y hacer que se evapore más agua de la necesaria.

4. Incorporar las verduras y continuar con una cocción suave. El tiempo dependerá de las piezas elegidas y de su tamaño. Las piezas con huesos y tejidos suelen necesitar una cocción prolongada. 

5. Comprobar el resultado durante la cocción y añadir agua caliente si fuera necesario para mantener los ingredientes cubiertos. Cuando el caldo tenga el sabor que buscas y los ingredientes hayan aportado lo necesario, colar con un colador fino.

6. Prueba el resultado antes de añadir sal. Si vas a utilizar el caldo para preparar una salsa, un arroz o un guiso, ten en cuenta que durante la cocción posterior el líquido puede reducirse y concentrar el sabor.

Si quieres retirar parte de la grasa, puedes dejar enfriar el caldo en el frigorífico y quitar la capa que se solidifique en la superficie.

Qué hacer con la carne que queda después de preparar el caldo

Una de las ventajas de preparar caldo casero es que la carne utilizada no tiene por qué terminar en la basura. Si sigue siendo agradable al comerla, puedes aprovecharla en otras elaboraciones. Por ejemplo, lo más común para preparar unas croquetas o hacer empanadas y rellenos.

Pero antes de elegir estas opciones, tienes que comprobar que la carne mantiene una textura agradable. Si ha quedado demasiado seca o fibrosa, puede funcionar mejor combinada con una salsa o un sofrito jugoso.

Importante: enfriar y guardar la carne cocida de forma segura. No la dejes durante horas a temperatura ambiente y refrigerar en recipientes adecuados. Cuando vayas a utilizarlo, descongelar primero de forma segura en el frigorífico y luego calentar bien antes de servir. 

Preparar caldo casero no consiste solo en hervir carne y huesos. Es importante elegir los ingredientes adecuados, controlar la cocción y saber cómo aprovechar lo que queda después permite sacar más partido a la compra.

Si tienes dudas sobre qué piezas elegir, en Ramaders Agrupats te ayudamos a encontrar la combinación que mejor se adapte al tipo de caldo que quieres preparar.

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